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Alien

Publicado en agosto 21st, 2018 | by oscar

Kenneth Arnold y el misterio de los platillos voladores

En junio de 1947 se producían dos de los incidentes más importantes en la historia de la ufología. El conocido incidente OVNI de Roswell en Nuevo México; y el avistamiento por parte del piloto Kenneth A. Arnold en el Monte Rainier, considerado el primer avistamiento OVNI de Estados Unidos y el origen del término “platillos voladores”.

En realidad ya se habían producido extraños avistamientos en el cielo mucho tiempo atrás. Uno de los más conocidos es la denominada “Batalla en el cielo de Núremberg de 1561“, incluso en el mismo Estados Unidos, como el “Incidente OVNI de Aurora” (Texas) de 1897. Sin embargo no fue hasta 1947, cuando el fenómeno OVNI se comenzó a popularizar, naciendo también la considerada ufología moderna.

Kenneth Arnold era un piloto experimentado que llevaba acumuladas más de 9.000 horas de vuelo, la mayoría de ellas, en el Control de Incendios de Boise, Idaho, durante los años 40.

Según relató el piloto, el 24 de junio de 1947 se encontraba volando de Washington a Yakima en un viaje de negocios. Hizo un breve desvío en su camino cuando se enteró que se ofrecía una recompensa de 5.000 dólares por encontrar un avión de transporte C-46 del cuerpo de marines de Estados Unidos, que se había estrellado cerca del Monte Rainier. Tras no encontrar nada, puso rumbo de nuevo a Yakima cuando vio una luz intermitente brillante en el cielo. Temeroso de que pudiera ser otra aeronave que se hubiera acercado peligrosamente, Arnold escrutó todo el cielo alrededor pero solo vio otro avión comercial a unos 25 kilómetros de distancia.

Medio minuto después de ver el primer destello de luz, Arnold vio una serie de destellos brillantes a su izquierda, cerca del Monte Rainier, a una distancia aproximada de 40 kilómetros. Descartó que las luces fueran algún reflejo de su propio avión y concluyó que las luces provenían de objetos voladores. Pensando que podía tratarse de un nuevo tipo de avión, intentó fijarse en la cola de uno de los objetos y se sorprendió al no poder encontrarla.


Los objetos voladores (no identificados) se acercaron rápidamente al Monte Rainier, pasando por delante de Arnold nueve objetos oscuros que aún emitían destellos de luz brillante.

Arnold los describió como una serie de objetos de forma convexa, aunque años más tarde matizó que uno de los objetos se diferenciaba de los demás porque tenía forma de media luna. El piloto comparó el movimiento de estos inusuales objetos con el movimiento que hacen los platillos saltando sobre el agua.

Según calculó Arnold, estos objetos voladores le pasaron a una distancia de menos de 40 kilómetros y tenían un tamaño de 20 metros. Los cálculos y análisis posteriores de expertos de la Fuerza Aérea del Ejército estimaban que por los detalles que podía describir el piloto y su agudeza visual, los objetos debían de tener un tamaño de entre 40 y 80 metros. El encuentro le produjo una sensación extraña, aunque seguía creyendo que había visto las pruebas de un nuevo avión militar del ejército de Estados Unidos.

Para tener una visión más clara, el piloto abrió una de las ventanillas del avión para poder observar los objetos sin un cristal que pudiera producir reflejos.

Los objetos no desaparecieron y comenzaron a moverse hacia el sur, desde el Monte Rainier al Monte Adams, donde desaparecieron de su vista, a una distancia de 80 kilómetros.

Sorprendido por su velocidad, Arnold realizó sus cálculos y vio que la velocidad de estos objetos voladores era de 2.700 km/h, tres veces más rápido que cualquier aeronave tripulada en 1947. Al no saber exactamente la distancia, Arnold rebajó la velocidad estimada de los objetos a 1.900 km/h, lo que seguía siendo una velocidad que rompía la barrera del sonido, más rápido que cualquier nave conocida en esa época.

Aterrizó en Yakima a las cuatro de la tarde y rápidamente le contó su increíble historia a su amigo y gerente del aeropuerto, Al Baxter, en poco tiempo todo el personal del aeropuerto conocía lo sucedido. Arnold no fue entrevistado por la prensa hasta el día siguiente, el 25 de junio, cuando voló hasta Pendleton, Oregón, para asistir a un espectáculo aéreo.

A pesar de su escepticismo, los reporteros le consideraron un testigo fiable. Kenneth Arnold era un respetado hombre de negocios y un experimentado piloto. La velocidad supersónica y la descripción de objetos voladores en forma de disco, atrajeron rápidamente la atención del público.


Poco después, la prensa se ocupó de popularizar términos como “platillos voladores” (flying saucer), “platillos volantes” o “discos voladores“, con los que serían conocidos los OVNIS a partir de entonces.

El piloto se quejó de los efectos de la publicidad solo dos días después, según dijo, desde que contó su historia no había tenido un momento de paz. Comenzó a recibir numerosas cartas de admiradores para ayudarle a resolver el misterio.

En posteriores entrevistas que le realizaron, el piloto apuntaba la posibilidad de que procediesen de otro planeta, si no eran del ejército, podían ser extraterrestres. Arnold afirmaba que las maniobras tan bruscas que realizaron los discos hubieran sido imposible de soportar por pilotos humanos debido a la presión. Para él, independientemente de donde procediesen, se dirigían a un destino accesible y no trataban de hacer daño a nadie.

En un artículo de 1949 publicado por el Saturday Evening Post titulado “What You Can Believe About Flying Saucers” (Lo que usted puede creer sobre platillos volantes), Arnold aseguraba que desde su primera observación había gastado mucho tiempo y dinero en investigar el tema y que solo podía asegurar que los objetos que vio eran de un diseño extraño, hechos con un material desconocido por la civilización humana.

El avistamiento de Arnold fue también corroborado por otros testigos. Un prospector local llamado Fred Johnson que se encontraba el 24 de junio de 1947 en el Monte Adams (en la denominada Cordillera de las Cascadas), dijo haber visto con un pequeño telescopio, seis de los objetos al mismo tiempo que el piloto.

El 4 de julio, el Portland Oregon Journal recibió una carta de G. L. Bernier, quien afirmaba que había visto tres objetos extraños voladores al este del Monte Adams, a unos 230 kilómetros del Monte Rainier. Bernier decía que los tres objetos eran parte de un formación mayor y que los observó un poco antes que Kerneth Arnold, por su gran velocidad, suponía que debían ser los objetos que vio el piloto. En total, se reportaron finalmente 16 avistamientos OVNIS el mismo día que Arnold por todo el Estado de Washington.

El 4 de julio de 1947 se producía otro suceso que parecía corroborar definitivamente la historia de Kenneth Arnold. La tripulación de un vuelo de United Airlines sobre Idaho en dirección a Seattle, dijo haber visto varios objetos voladores en forma de disco, que se situaron cerca de su avión durante más de 10 minutos hasta finalmente desparecer.

Otro avistamiento similar se produjo en Tulsa, Oklahoma, el 12 de julio de 1947. En este caso, se pudo hacer una foto de estos “platillos volantes”que se publicó al día siguiente en el Tulsa Daily World. Enlo Gilmore, el fotógrafo que realizó la fotografía de este supuesto OVNI, opinaba sin embargo que se trataba una flota secreta de aviones del ejército. Había sido oficial de artillería de la Marina durante la Guerra y también realizó sus cálculos, estimando que los objetos viajaban a un velocidad de 2.700 km/h.

Varias fotografías de un objeto similar en solitario fueron tomadas en por William Rhodes sobre Phoenix, Arizona, el 7 de julio de 1947 y publicadas en varios periódicos locales de Phoenix. Se trataba de un objeto redondeado, con una media luna trasera y una especie de agujero en el centro. Los negativos y las copias de Rhodes fueron finalmente confiscadas por el FBI.


Cuando Arnold vio las fotos comentó que el objeto era casi idéntico al platillo volante diferente de los demás que él había observado unos días antes. El piloto consideraba que las fotografías de Rhodes eran auténticas.

Existe cierta controversia sobre las palabras que usó realmente Arnold y de qué forma definió a estos extraños objetos voladores. A partir del 26 y 27 de junio, los periódicos comenzaron a utilizar los términos “platillos volantes” o “platillos voladores” (flying saucer) y “discos voladores” (flying disk) para describirlos.

En realidad se cree que esta definición es un error de algún editor al citar las palabras de Arnold, quien habló de “discos” o “platillos” cuyo movimiento errático se asemejaba al de un platillo que salta a través del agua. De un forma u otra, la prensa popularizó los términos y en casi todos los titulares sobre OVNIS se haría referencia a platillos o discos voladores.

En su declaración escrita a las Fuerzas Aéreas del Ejército(AAF) del 12 de julio de 1947, Kenneth Arnold describía los objetos con forma de platillo o disco. Al final del informe realizó un dibujo de uno de estos objetos. El texto del documento es público y se puede consultar aquí: Project 1947 – By Kenneth Arnold

En las siguientes semanas al avistamiento OVNI de Kenneth Arnold cerca del Monte Rainier, se produjeron cientos de informes de avistamientos similares por todo Estados Unidos. Entre ellos, destacaron los avistamientos OVNIS ya comentados del vuelo de United Airlines, el de Tulsa o el de Phoenix. El caso OVNI más famoso de ese periodo fue el Incidente OVNI de Roswell, el cual había sucedido en realidad antes que el del monte Rainier (los restos de la supuesta nave aliníegena fueron recuperados por un granjero local el 14 de junio de 1947), sin embargo no fue hasta varias semanas después, cuando el Caso Roswell apareció en los medios.

Para calmar la creciente preocupación del público, los militares desacreditaron muchos supuestos casos de OVNIS (entre ellos el de Roswell), indicando que se trataba de avistamientos erróneos de globos meteorológicos. Antes de conocerse la historia de Roswell, las Fuerzas Aéreas del Ejército emitieron también un comunicado a la prensa donde dijeron que tenían el asunto bajo investigación y que habían llegado a la conclusión de que los “discos voladores” no eran ninguna arma secreta diseñada por una potencia extranjera, ni ningún tipo de nuevo misil o cohete espacial.

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Aunque el caso Roswell se llevó la fama y la gran atención de los medios durante décadas, el avistamiento del piloto Kenneth Arnold es sin duda uno de los sucesos OVNI más importantes para la historia de la ufología.

No solo por dar origen a los populares términos de “platillos voladores” o “discos volantes”, su caso fue tomado en serio por la Fuerza Aérea del Ejército y dio lugar a que se iniciara el Proyecto Sign a finales de 1947, la primera investigación oficial del Gobierno de Estados Unidos sobre Objetos Volantes no Identificados (OVNI). Posteriormente se desarrollaría el Proyeto Grudge y el más conocido de todos, el Proyecto Libro Azul (Project Blue Book Archive).

Kenneth Arnold quedaría asociado al mundo de la ufología para siempre. Como curiosidad, en realidad el piloto nunca afirmó que los objetos fueran naves extraterrestres, aunque sí dejó la duda en el aire, según sus propias palabras: “Si no están hechos por nuestra ciencia o por nuestras Fuerzas Armadas, me inclino a pensar que son de origen extraterrestre“.

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Investigador y narrador por mero gusto y razonamiento excesivo de acontecimientos presentes y pasados. Sígueme en Facebook: Said Castillo



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